Caracteristicas asociadas a la prueba penal objetiva impalcial
La persistencia de la prueba a lo largo del tiempo es deseable. Esta característica garantiza un juicio justo y equitativo. Idealmente, debe ser susceptible de ser reexaminada o verificada posteriormente. Debe ser única y específica, no genérica o intercambiable.
Facilita la auditoría y verificación de su integridad. La inmediación de la prueba implica su presentación directa al juez o tribunal. Su relevancia se mide por su capacidad de demostrar o refutar un punto específico. Garantiza la rigurosidad y validez del análisis.
La ausencia de manipulación es crucial en la prueba objetiva. Distintos expertos deben llegar a conclusiones similares al analizarla. Se prohíbe la ocultación o manipulación de la evidencia. La visión holística garantiza una evaluación más precisa. La prueba debe ser inequívoca en su interpretación.
Fortalece la convicción judicial basada en la observación directa. Permite su rastreo y verificación a lo largo del proceso. Esto protege las garantías individuales y el debido proceso. Facilita la revisión judicial y la corrección de posibles errores. La accesibilidad a la prueba es un derecho fundamental.
El derecho a la defensa garantiza esta oportunidad. Evitar ambigüedades o múltiples significados es crucial. La pertinencia agiliza el proceso y evita confusiones. La singularidad de la prueba objetiva reside en su carácter individualizable.
No debe ser redundante ni presentar información superflua. Así, se minimiza el riesgo de errores o interpretaciones sesgadas.